Fundación Zelmar Michelini

Elisa Delle Piane

 

Elisa Delle Piane nació en marzo de 1925 y a los 83 años nos dejó en agosto del 2008, estamos ante alguien que definitivamente hace parte de las personalidades más sobresalientes del quehacer nacional, en el recorrido de las últimas cuatro décadas de nuestra historia.

Mujer excepcional, de fe y convicciones cristianas; esposa de Zelmar Michelini, madre de 10 hijos. Acompañó sin pausa y con genuina entrega a Zelmar Michelini en la gestación y desarrollo de su carrera y accionar político, que lo condujo en 1954 a ocupar por primera vez una banca de diputado, para luego ser senador, Ministro, transformándose en una de las figuras centrales de la vida política e institucional del Uruguay; convirtiéndose en uno de los pilares centrales en la defensa de las libertadas, en la lucha contra el autoritarismo. Tal acompañamiento en los primeros años se manifestó asumiendo un rol excepcional en la construcción y cuidado de una familia; asumiendo su condición de esposa y madre con sabiduría, ternura, tolerancia, apertura de espíritu, grandeza moral, todos atributos que están indisolublemente ligados con su exquisita persona.

Los años 60, con el ascenso de las luchas estudiantiles contra los desbordes de autoritarismo marcaron el temprano compromiso e involucramiento de sus hijos e hicieron que Elisa dejara paulatinamente los confines de la vida familiar, para ir proyectando su impronta y magisterio en una fecunda militancia social y política, donde siempre expresó con nitidez sus más profundas convicciones, valores y sensibilidad de raigambre humanista. Así es que estuvo en los inicios del Frente Amplio, en la creación del Comité Villa Dolores, en el marco de la eclosión de esas nuevas formas de hacer política y canalizar la participación popular que encarnó el Frente fundacional.

Las prácticas liberticidas, la conculcación de las libertades, la violación sistemática de los derechos humanos fueron en aumento, golpeando tempranamente a la familia Michelini, entonces Elisa tuvo una participación activa y decisiva en el Comité de Familiares de Presos Políticos. El espiral represivo y de deterioro institucional rápidamente desembocaron en el golpe de Estado, configurándose un nuevo escenario para ella: el exilio de Zelmar y de varios de los hijos e hijas. Elisa continuó sin pausa, sin dar tregua, con su compromiso, practicando la generosidad más amplia, construyendo la solidaridad con los perseguidos y las víctimas de la represión que golpeaban a su puerta; al tiempo que se hacía cargo de las difíciles realidades que en todos los planos le tocaba vivir a su familia, construyendo alternativas, estrategias de subsistencia, promoviendo protección afectiva por doquier.

En mayo del 1976 Cóndor mediante, el terrorismo de Estado asesina a Zelmar Michelini, frente al drama de la democracia, de las consciencias libres y el de su familia; la figura de Elisa se engrandece en la acción de la resistencia y dignidad. Esos dos factores que también ella supo conjugar. Sin fallas visibles, con grandiosa entereza dio la pelea, exhibió la dignidad y el coraje como símbolos de lucha y compromiso. Elisa no falto a la solidaridad con los rehenes en los momentos más duros y terribles del delirio represivo.

En los años sombríos, una de las luces que siempre estuvo encendida fue la que alimentó con sus esfuerzos militantes Elisa, así fue que comprendió la necesidad de crear la Casa del Liberado, cuando se venía la apertura, y se abría la perspectiva de la liberación de los presos políticos.

Tal vez la figura de Elisa cobra una de sus facetas más impresionantes en el combate contra la impunidad, materializado en la gran cruzada cívica del voto verde, funda la Comisión Pro Referéndum, se pone al hombro la campaña, para terminar siendo una gran referente contra la impunidad, una gran mentora de la necesidad de Memoria, Verdad y Justicia.

En esos combates no ceja, casi una década después la tenemos entre quienes desde el movimiento social, convocan a anular la ley caduca.

Elisa también incursionó en la política, fue senadora suplente, se sentó en la misma banca que tantos años ocupó Zelmar el gran parlamentario y tribuno. Ejerció con simplicidad, sagacidad y pertinencia el periodismo para difundir sus ideales y convocar a las luchas justas. De un artículo no publicado cabe citar este pasaje “Los sufrimientos pasados no nos hicieron vengativos, sino por el contrario comprender mejor el dolor ajeno. El avasallamiento de los años de dictadura no consiguió someternos, sino apreciar el verdadero valor de la libertad, el hondo sentido que encierran los conceptos de igualdad, democracia… justicia”.

Elisa fue luchadora social, ciudadana, esposa, madre, abuela, amiga, y consejera. Elisa es uno de los símbolos más valiosos de todos los demócratas, de los hombres y mujeres que se reclaman de los valores, las ideas de progreso y del humanismo militante. Fue una gran mujer.

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